sábado, 19 de agosto de 2017

Mis Libros Leídos: Aves de paso – Eduardo Peláez Vallejo.

Originalmente publicado en: Revista Canéfora.

Peláez Vallejo, Eduardo (2017) Aves de Paso. Alfaguara. Penguin Random House, Grupo Editorial. Bogotá, Colombia.

Y lo leí completo, y me gustó completo, y terminé, por completo, satisfecho. Esa ha sido la sensación que me ha dejado la lectura de Aves de paso, el último libro que ha publicado el escritor antioqueño Eduardo Peláez Vallejo, quien es, posiblemente, el representante del género del testimonio en la literatura colombiana contemporánea. Lo dije, previamente, en una entrevista que le hice al autor y que apareció publicada en el suplemento cultural del periódico El Espectador. Ahora, después de haber completado la lectura de esta historia, puedo confirmar que, sin duda, Peláez Vallejo es dueño de una prosa finísima, tenue y sutil, con la que le da rienda suelta a los artilugios, siempre tan huidizos, de la memoria.

Aves de paso es la historia de los hermanos del autor, Ricardo y Marta Luz. Se trata de una reconstrucción minuciosa del recuerdo hecho verbo, una historia acerca de la posibilidad de vivir en un mundo en el que el tiempo se va rápido y el aire no alcanza para que todos respiren al mismo ritmo. Los retratos, los escenarios difusos, las anécdotas comiquísimas, las miradas en retrospectiva a lo que pudo haber sido y no fue, hacen de este libro un culto a la posibilidad de soñar despierto, una suerte de búsqueda de la vida que se va quedando encerrada al interior de una finísima gota de tinta azul que yace en el pie de una criatura diminuta.

Los ojos, de color sin nombre, mezclaban el verde, el pardo y el amarillo de tonos rebajados y disparejos (un ojo más claro que el otro), pero la mirada no carecía de unidad y verlo no hería como una imperfección ni representaba un felino. Eran ojos de paz de un hombre de paz y brillaban al sol bajo las cejas cerradas y las pestañas rubias, como una adición de vitalidad, luz y color” (p. 23).
Con este libro he logrado una lectura maravillosa de lo que significa soñar con los ojos abiertos, conocer al desconocido y tomarle afecto, llorar con la congoja ajena y sentir con el corazón distante y apretujado, vivir, morir y montar a caballo, caerse de él y luego pararse, para seguir conversando con el jinete de al lado. En el transcurso de la lectura se me vino a la memoria aquella película de 2013, Philomena, dirigida por Stephen Frears y protagonizada por Judi Dench; un acierto cinematográfico para describir el dolor de una madre ante la imposibilidad de conocer el paradero de su hijo perdido. Aves de paso no habla sobre los hijos perdidos y las madres que se pasan la vida buscándolos, sino de los sentimientos que no se dieron y que quedaran, como el viento, latentes en la inmensidad.

Eduardo Peláez Vallejo ha dicho que él no escribe de otra cosa distinta a lo que ya conoce, pues a Dios gracias porque ha sabido muy bien cómo fundir la ficción al interior de la realidad y así, poner a funcionar un episodio sumamente terrenal como si fuera la mayor historia jamás contada. Su obra no es acerca de su vida, sino de cómo su vida se ha hecho literatura con el paso de los años. “Ella, como todos nosotros, es un enigma”.

Eduardo Peláez Vallejo y Santiago Díaz Benavides, 2017. Fotografía, Paula Díaz.
Recomiendo, entonces, la lectura de este libro, esperando que los lectores puedan sentirse tan a gusto como yo lo hice, y con el ánimo de que puedan entender que no importan tanto los años vividos como los días venideros en los que la alegría será el sustantivo que le ponga nombre a nuestro destino.

domingo, 13 de agosto de 2017

Mis Libros Leídos: Caídos del cielo – Ray Loriga.

Loriga, Ray (1995) Caídos del cielo. Plaza & Janés. Barcelona, España.

Caídos del cielo es la tercera novela escrita por el autor madrileño Ray Loriga, recientemente ganador del Premio Alfaguara de Novela 2017. Con este libro logró posicionarse como una de las voces narrativas más interesantes de la literatura española contemporánea y confirmar así que sus intereses al momento de escribir están lejos de lograr un nombre imborrable para la historia de la literatura universal.

En esta novela, un chico que escapa en un auto, acompañado por ella, una chica de lo más hermosa, a quien no conoce de antes, pero de la que se irá maravillando con el pasar de los días, ha asesinado con una pistola a un guardia de seguridad y la policía lo está buscando. Nadie tiene la menor idea acerca de su paradero y su hermano menor es el único que parece estar tranquilo con lo que está sucediendo. Es precisamente él quien narra la historia de su hermano y hace que los lectores nos sintamos en medio de una road movie en la que una huida, del tipo Bonnie y Clyde, es el eje central. “La maldad disimulada, la imposición de una identidad, son motivos suficientes para que el protagonista se fugue en compañía de la chica y reclame a voz en grito, en cada uno de sus actos, que lo dejen en paz”.

“Después de disparar, pasó un segundo negro, completamente oscuro, como si se hubiera disparado en su propia cara. No sentía la mano y no sentía el peso de la pistola. Luego empezó a ver otra vez y lo primero que vio fue la cara de la gente asustada, sólo que no parecía gente, no tenían nada que ver con lo que había visto antes. Entonces se dio cuenta de que todo, la caja registradora, los botes de comida, las revistas en los expositores, cualquier cosa que mirase, todo, parecía estar recién hecho, recién inventado, nuevo, eran cosas que él no conocía, que nunca había visto. Cada paso que dio hacia la salida le pareció nuevo, cada vez que respiró tuvo la sensación de respirar un aire nuevo y cuando por fin se vio en el espejo que había junto a la puerta de cristal se encontró tan diferente y tan lejanamente familiar que estuvo a punto de saludarse. Tampoco pudo evitar ponerse un poco contento al darse cuenta de que él seguía vivo y era otro el que se había muerto” (p. 69).
Eran otros tiempos cuando Ray Loriga publicó este libro. Aún no tenía 30 años, llevaba el cabello largo, chaqueta de piel y tatuajes, más parecido a un cantante de rock que a un escritor. Sus dos títulos anteriores, Lo peor de todo (1992) y Héroes (1993), son una colección prodigiosa de versos sueltos que ilustran la afición por personajes jóvenes, algo extraviados, con más preguntas que respuestas, héroes de comic, inocentes pese a su aparente rudeza; este tipo de personajes son los que llegan a este libro, como ángeles caídos, de allí el título.

Como en Natural Born Killers (1994), dirigida por Oliver Stone (1946), en Caídos del cielo hay una sátira interesante, muy de los años 90, hacia los medios de comunicación y los reality shows, que ahora ya están tan asentados que nadie los critica, sino que se asumen como géneros fijos y populares. Esta novela está salpicada por música rock, películas y personajes iconográficos, como Bruce Lee, o Thelma y Louise, además de ciertos diálogos y actantes estereotípicos (la pareja de policías, el malo y el bueno, el tonto y el inteligente).

Pues bien, las páginas de Caídos del cielo le permiten al lector sentirse ante una película, una reproducción de algún clásico de carretera, y experimentar la sensación de que, en realidad, nada importa. Recomiendo este libro a quienes quieran conocer a Loriga como autor, a los que gusten de historias similares, relatos ágiles, cinematográficos, como una canción de Bowie o alguna melodía de The Smiths.

En el siguiente link, se encuentra una entrevista que le hice al autor, durante su visita a Colombia, como parte del trabajo que vengo realizando para la Revista Canéfora: 

viernes, 4 de agosto de 2017

Mis Libros Leídos: El último donjuán – Andrés Mauricio Muñoz.

Muñoz, Andrés Mauricio (2016) El último donjuán. Seix Barral. Editorial Planeta. Bogotá, Colombia.


‘El último donjuán’, Andrés Mauricio Muñoz. Seix Barral. Editorial Planeta. 304 páginas. $42.000

La novela publicada en Bogotá, está compuesta por una nota preliminar y 6 partes.

'Andrés Mauricio Muñoz es, quizá, uno de los mejores narradores de la literatura colombiana contemporánea; con este libro, va llevando de la mano a los lectores como si fueran andando por el borde de alguna fosa o piscina demasiado profunda, y cuando más seguros se sienten, los arroja de espalda sin posibilidad de reacción. Se trata de una narración compuesta por distintas historias protagonizadas por personajes diversos y bien estructurados, que se hallan implicados en situaciones tan absurdas como problemáticas. Es el internet el espacio escogido para el desarrollo de las acciones, y la trama gira en torno a las andanzas de un psicópata virtual que con una habilidad notable se camufla como camaleón entre largas cadenas de bytes y códigos binarios. El último donjuán, título publicado en 2016 por la Editorial Planeta, es una de esas novelas que lo tumban a uno de la silla en la que estaba sentado, que lo abofetea en la cara y se sale con la suya. Un libro de esos que se cuentan como queriendo dar el golpe antes del último timbrazo que anuncia el final del enfrentamiento en el cuadrilátero. Todo un Knock out.

 “Contemplé por un momento más el vaivén de las cobijas y pensé en lo increíble de la vida; de la continuidad de esa simple oscilación dependía mi felicidad. No me sentí capaz de seguir vigilando su respiración; aunque no había razón alguna para ello, me llenaba de pánico que de un momento a otro las cobijas dejaran de moverse y ella de vivir. Me dediqué entonces a mirar el titilar de los dos puntos del reloj despertador, esperando a que sonara” (p. 131).
Con este libro he logrado una de las lecturas más inquietantes que he hecho en lo que va del año. Esta novela, que empieza planteándoles a los lectores una serie de situaciones de lo más cotidianas, en relación con el uso de internet, combina todo lo bueno de la narrativa: humor, hiperrealismo, erotismo y reflexión. Mientras avanzaba en las historias, me daba la sensación de estar ante una especie de narración similar a la que se evidencia en la película Relatos Salvajes (2014), dirigida por Damián Szifron, pero al acercarme al desenlace cambié de parecer: esta novela lleva implícita un tipo de narrativa audiovisual similar a la que podría verse en películas como Cloud Atlas (2012), o Nocturnal Animals (2016), historias concéntricas que tienen preparado un final de alto impacto.

Recomiendo, pues, la lectura de este novelón que tanto me ha gustado, no por las historias que se cuentan, sino por la forma en que se cuentan. Algo me dice que la literatura colombiana ya tiene un buen futuro en manos de autores como Andrés Mauricio Muñoz' (El Espectador, 2 de agosto de 2016).