martes, 11 de julio de 2017

Mis Libros Leídos: Criacuervo – Orlando Echeverri Benedetti.

Echeverri Benedetti, Orlando (2017) Criacuervo. Angosta Editores. Medellín, Colombia.

La novela publicada en Medellín, está compuesta por una introducción, dos partes divididas en 10 capítulos, y un epílogo.

‘Criacuervo’, Orlando Echeverri Benedetti. Angosta Editores. 211 páginas.
Criacuervo es un salto al vacío, una oda al destino, un guiño a la tragedia olvidada de vivir la vida sin más ambición que perderse en ella. Esta novela de Orlando Echeverri Benedetti, publicada por Angosta Editores, narra la historia de los hermanos Zweig y su débil intento por hacer caso omiso al destino que les ha sido impuesto. Por medio de las acciones de los personajes, los lectores podrán adentrarse en esta historia contundente y frenética. El inicio del libro no habría podido ser mejor: “En la luneta intacta del vehículo deformado entre los fresnos, la policía encontró una calcomanía que rezaba: Quizá el enigma de Dios sea tan vago y, sin embargo, tan cierto. Dentro del carro se hallaban los cuerpos sin vida de una pareja de biólogos...”. De corte detectivesco y con un toque de misterio, la obra de Orlando Echeverri Benedetti se propone agarrar a los lectores a partir de las primeras líneas. Y lo logra, por supuesto. Este autor cartagenero, ganador del Premio Nacional de Novela Idartes (2014), demuestra con este libro que es una de las voces diferentes de la narrativa colombiana’ (Lecturas El Tiempo, Julio de 2017).

Este ha sido el libro número 17 del 2017, una de las lecturas más agradables que he hecho en lo que va del año y sí, debo decirlo, de las mejores de mi vida. Esta novela se ha convertido en una de mis historias favoritas, por la forma en que está narrada y por lo que me hizo sentir mientras la leía, por lo que cuenta sobre lo humano: estamos jodidos si pensamos que podemos huir del destino. Todos tenemos el camino preparado, lo que pasa es que no nos damos cuenta. Y nos pasamos la vida siendo un Klaus, que se queda en medio del desierto para no sentirse muerto, o un Adler, que decide que el agua ahoga menos que el aire.

“La certeza de saberse perdido lo fundió con las sombras y el aliento del desierto: ese aire tibio y salobre que había nutrido su sangre durante una década. Había intentado huir del mundo, pero el mundo ya había elaborado cuidadosamente sus planos de destrucción, un algoritmo inquebrantable según el cual todos sus propósitos no eran más que un artificio, un disfraz, un puñado de maquillaje barato con el cual encubrir que era un polizón confinado en sí mismo” (pp. 192 – 193).
Recomiendo la lectura de este libro que en tres días terminé, esta novela que deja más dudas que certezas, qué vaina buena para los lectores. Ya me sentía cansado de esas historias que no le permiten a uno ni siquiera imaginar una cuchara, todo ya está prefigurado. Pero aquí, el lector es el que tiene la tarea de decidir qué es lo que viene después. El final de este libro es como una exhalación después de haber hecho el amor, uno no sabe si lo que sigue es algo igual de bueno o todo lo contrario. Qué tremendo acierto el de Angosta Editores al pescar semejante joya, y qué buen trabajo el de Orlando Echeverri Benedetti al escribir como lo ha hecho. ¡Enhorabuena!